SERENA DIOSA DE ENCARNA LARA

Por Paloma Fernández Gomá

Serena Diosa

Encarna Lara

Real Academia de Nobles Artes de Antequera (2021)

Serena Diosa de Encarna Lara, son 30 poemas reflejo de una sensibilidad poética que es carta de presentación de una obra llena de lirismo, donde la mirada se entrecruza con el destino y con un acertado tratamiento del tema, la autora nos hace participes de sus versos, comunicando sus vivencias, sus impresiones, los lugares y la historia; siempre desde el acento poético que Encarna Lara es capaz de desgranar en sus poemas. Tarea nada fácil, llegar “al otro” desde las propias sensaciones que describen un libro que recorre semblanzas de la bella ciudad de Antequera.

Calle Trasierras nº5, Plaza de Castilla, Callejón del aire, Plaza de los escribanos, Coso Viejo, Fuente de las Descalzas, Iglesia del Carmen, Fuente del toro, Postigo del agua, Puerta de los besos, Ribera de los molinos, Peña de los enamorados o Los dólmenes. Constituyen una visión de los diferentes lugares emblemáticos de la ciudad de Antequera, que Encarna Lara nos acerca desde su palabra, con versos llenos de luz, brillantes, acompasados en la métrica, descriptivos y solemnes, llenos de contenido. La historia se hace poesía en octosílabos y decasílabos.

Después la poeta invita al pensamiento sobre leyendas, molinos o dólmenes para interpretar otros de sus poemas. Pero será en el comienzo del libro con poemas como Génesis, Cuando tú me llamaste, No mentirnos, Cómplices o Poeta; cuando nuestra autora se implica con las sensaciones que inspiran sus versos y la aproximan a la ciudad de Antequera que ella ama y es cauce de sus vivencias.

En el comienzo del libro Encarna Lara con el poema Génesis interpela a sus comienzos: “ Hoy pregunté a la rosa que emergía del claustro:/¿qué ser equivocó el rumbo de la vida/y me dejó tan cerca y tan lejos a un tiempo/en la noche desnuda de aquel día primero?”

Continúa nuestra poeta con el poema Cuando tú me llamaste: “Llegó la primera flor de manzano/y el viento con sus cítaras a mi ventana,/y me llamaste un día en la propicia hora/cuando la verde alfombra de tus campos/regentaba la arquitectura de la espiga.”

En el poema No mentimos, dice la poeta:”No hay viento que me encienda como el tuyo/ni brisa que aligere la huella de mi pie/ cuando me llamas desde tus esquinas.”

La ciudad y la poeta son cómplices de la aventura de los poemas; y así se expresa en los versos de Cómplices: “Pasa clarividente y me ofrezco contigo/a la complicidad que nos vincula./Te hallo en la luz y en el agua,/en el gozo de andar por tus aceras,/en el blanco lirio de tus calles./Y así, en lo más hondo de cada instante mío,/vibro al clamor encendido de tus plazas,/fuentes, arcos, rincones…”

A lo largo del libro Encarna nos conduce por su recorrido de las calles de Antequera, ciudad que hace suya, porque ella, la poeta es parte de la ciudad, es hija de sus calles, monumentos y de su aliento, el que la hace fuerte y la colma de vida.

Es indicativo y digno de resaltar el lenguaje sublime de Encarna Lara, pues dentro de un vocabulario apegado a la realidad, nos sabe llevar a momentos, casi iniciáticos de un reencuentro del hombre con sus nacencias. La tierra, su tierra,  suspira por los poros del verso, que se va enalteciendo en un lenguaje expresivo de profunda calidez; llevándonos a puntos álgidos: “Cada vez que regreso a sentir tus piedras ancestrales,/me acerco a aquellos hombres /de ritos funerarios,/de bosques, de montañas,/de signos y planetas.”

Nuestra poeta apuesta por el hombre y los valores de acercamiento a su entorno, como paso necesario para constatar sus vivencias, su compromiso con la vida y con su historia.

Una visión universalista que recrea el pasado con culturas anteriores y nos hace sentirnos parte de un todo indiviso y común, donde nos identificamos con lo que somos.

El paseo por la ciudad de Antequera invita a un conocimiento de la ciudad. La poeta actúa como cicerone personalísimo y de gusto lírico para mostrarnos no sólo la parte material de la ciudad, sino su contexto sentimental, el que conmueve e invita a sentirse partícipe de esta invitación convertida en poesía.

Un libro sereno y de una bella factura, Serena diosa; desde el que contemplamos, observamos y conocemos más sobre Antequera. Todo ello desde la voz cálida, sonora y llena de matices de Encarna Lara, poeta comprometida con su tierra y con la poesía.     

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