“MÁLAGA PARA JÓVENES DE TODAS LAS EDADES”

Por Borja Peñalosa

Corona es una malagueña nacida en Cantalejo (Segovia), maestra de vocación, que tras vivir en Madrid, Navarra, Gerona o Barcelona, se instaló en nuestra ciudad donde ha ejercido como maestra en el colegio Jábega desde el año 1985.

Es autora de varios libros de poesía, de literatura infantil, novelas o relatos, entre los que podemos destacar uno de los más recientes: “La invitada en el jardín de la Concepción”. En este último, la relación entre una pareja de enamorados en el marco del jardín de la Concepción sirve de hilo conductor para descubrirnos la historia de este enclave, así como la situación económica, cultural y social de Málaga en el año de 1874, cuando Isabel II está en el exilio.

 Esa obra, tanto como la que hoy presentamos, refleja la vocación didáctica de Corona y la ilusión con la que ha desarrollado su labor. En “Málaga para jóvenes de todas las edades” los paseos entre la autora y su nieto por la capital nos conducen a un recorrido por sus lugares más emblemáticos.

Cuando nos decidimos a emprender un viaje, uno de nuestros primeros impulsos es comprar una guía. Es un manual indispensable, útil y un gran tesoro que nos recuerda los mundos descubiertos una vez que queda archivado en nuestras estanterías tras el viaje. Sin embargo no deja de ser una acumulación de datos objetivos que nunca terminamos de leer, con todos los respetos al seductor mundo de las guías de viaje. Lo que nos gustaría encontrar casi siempre es la visión subjetiva de otro viajero y eso es lo que nos aporta “Málaga para jóvenes”. No estamos ante una guía sino ante un guía que aunque sea mujer lo expresamos en género masculino para distinguir los dos conceptos.

Con un lenguaje coloquial, sencillo, limpio y sincero y una trama llena de anécdotas entrañables entre abuela y nieto, aprendemos a amar el pasado y presente de Málaga. Nos enseña a descubrir la memoria que se esconde detrás de cada edificio, plaza o jardín, en definitiva a habitar la ciudad. Como dijo Heidegger en “construir, pensar, habitar” el habitar es el rasgo fundamental de ser según el cual son los mortales.

En todo hace falta un guía, esa persona que nos lleve de la mano y nos enriquezca con sensaciones e impresiones. Y esto es lo que Corona nos regala con sus paseos por la ciudad junto a Chiqui, como hiciera el profesor Lidenbrock con su sobrino Axel hasta el centro de la Tierra siguiendo los pasos de Saknussemm en la novela de Julio Verne.

Desde Atarazanas hasta las playas de la Misericordia pasando por el Belén de la Mosca, la autora nos inicia en el viaje de descubrir por nosotros mismos la memoria de la ciudad, seamos habitantes o turistas.

No es evidentemente una historia exhaustiva de Málaga, pero fenicios, romanos y musulmanes se pasean con abuela y nieto descubriendo lo que se esconde tras lo que estamos acostumbrados a ver sin saber mirarlo. Corona nos ha regalado la llave que abre la puerta de la investigación, el estímulo del conocimiento, sin olvidar nuestras costumbres y fiestas, desde comprar un helado en casa Mira o los dulces hechos de las monjas que se venden en San Juan de Dios, hasta una procesión de Semana Santa en la que se mezclan tradición, fe y cultura.

Transmitiendo sus emociones hace que se desarrollen las propias del lector y, como no podía ser de otro modo, lo entremezcla con valores fundamentales que transmite a su nieto. Aprender a cumplir con las obligaciones, saber perder una apuesta o ser justo, son asignaturas que seguro Chiqui no tendrá pendientes.

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