LAS PROXIMIDADES, Concha García

Por Rafaela Hames Castillo

Ediciones Calambur

En principio, situados ante Las Proximidades, magnífica obra de la entrañable poeta Concha García, publicada en 2017 por Editorial Calambur y que tuve el honor de presentar en Córdoba, en la Biblioteca Viva de al-Andalus, sólo nos es posible experimentar cada palabra, cada verso, cada poema sumidos en un puro arrobo debido a la poderosa eclosión de sensaciones, reflexiones, experiencias intelectuales, físicas y emocionales que se amalgaman en nuestro interior y del que sólo podemos permitirnos reaccionar una vez ha germinado en nosotros la semilla naciente en cada página.

Suceden entonces diversas revelaciones, y, una de las que mana con más fuerza expresiva es el atributo del tiempo como entidad ajena a la acostumbrada clasificación (pretérito pasado y futuro) que de él hacemos pues, como si de un abanico de vivencias se tratara, Concha, a través de sus versos, hace que vayan estallando al unísono todas sus varillas en el preciso instante de tal descubrimiento.

El tiempo como labor también de inusitado pespunte que traslada el futuro al pasado:

A cada nuevo paso

encuentra un momento

del antes, donde

no entra tiempo alguno

(Del poema Cada momento ocurre algo)

El tiempo asimismo como vuelo inasible, capaz de transmutar la propia esencia del ser, a vívidos momentos del pasado, un pasado que late en el presente como se puede apreciar en el poema titulado Ya no queda nada de todo aquello y en su turbador último verso:

Tú estas dentro. ¿Dentro?

El tiempo obrando dos operaciones simultáneas:

de un lado difumina la presencia justo desde donde se produce el discurso a algún instante y de otro, condensa el ser integrando en el mismo, minuciosamente, cada una de sus etapas.

El aquí y el ahora, pues, reunidos en el presente forman un puente donde transitan libremente el pasado y el futuro vaciados de los atributos convencionales para dimensionarse en estadios superiores y tratar así de que la vida no huya a los espacios donde huyen los recuerdos para hacer su mundo en el olvido.

De otro lado, aunque a mi modo de ver, también vinculada al tiempo, y con idéntico peso en la obra, nos encontramos con La palpitante fuerza de la percepción como nos indica en su siguiente verso:

A toda hora también te calambrea lo que todavía no ha sido.

Mediante la fuerza de la percepción,Concha Garcíanos muestra cómo se entrelazan conlos distintos estados del tiempoel mundo onírico, el recuerdo, las intuiciones, la evocación y las imágenes nítidas, exactas en sí mismas, como instantáneas donde queda explícita la emotividad de los argumentos.

Sucede así en poemas como La pared poblada o Vivir es transformarse en lo que una es  y siguientes.

Pero al igual que opera el tiempo sobre el ser, al difuminarlo y condensarlo, encontramos también en la percepción su contrario, dijéramos que la contra-percepción y me explico:

Lo que es, lo es al margen de que nosotros lo apreciemos, lo es en sí mismo y no precisa que nos percatemos de ello; así nos lo manifiesta Concha con unos versos reivindicadores, tenaces, plenos de emotividad y belleza. Cito a continuación algunos de estos poemas:

Sombras que aprisionan lo que podría durar la luz

Si fuese adversa

no tendría por qué

tornasolarse

cuando atardece

y algunas nubes

transitan,

ellas no te necesitan

como tampoco

las campanillas emparradas

ni las libélulas

ni la oruga, ni las rachas

de viento

de este sur.

O en el poema Me di cuenta de que la ciudad ya no era tan acogedora Parece mentira que pensando sea cierto o No hay nada como estar presente con el cuerpo, un poema desbordado de rotundidad y belleza donde se produce una intensificación del mensaje de las percepciones para validar justamente su reverso.

Coincidiendo con el profesor Túa Blesa (Catedrático de Literatura Comparada en la Universidad. de Zaragoza) en su artículo publicado sobre Las Proximidades en la Revista El Cultural, diría que  en este estado de cosas, el cuerpo cobra identidad como vehículo o herramienta de percepción desde la individualidad inserta en la colectividad de los semejantes, pero también en las miríadas de colectividades formadas por otros seres.

Podemos representar dos situaciones en este sentido en Algo de pacíficos instantes:

La epidermis siente el paso de la nube de estorninos.

y en Al final de la película, un nudo en la garganta:

Mientras camino

sobre la hierba

no veo los hacendosos

insectos,

ni las oscuras hormigas, ni las larvas

que dejan los gusano,

ni la piña que se seca,

donde viven minúsculos seres

asociados a formas que no

puedo captar.

Caben destacar asimismo, como experiencias de la lectura de Las Proximidades, la sensación de ingravidez, la inconsistencia, la vaporosidad, la no consolidación de nada cuando se plantea el futuro y, por otro lado, la vinculación de los elementos alados que permanecen a lo largo del texto y, a través de los cuales, los pájaros y también el viento, nos conducen de nuevo a ese pespunte donde se entrecruzan pasado, y futuro; nítido el uno, vago y difuso el otro con el nexo común de la necesaria vida para la muerte y en ambas el destello de la plenitud y la nada como un disparo.

Existe una sutil equidistanciaentre los recursos que concretan la tensión del discurso para desembocar en el contundente equilibrio de que la autora dota su texto. Manifiesta equidistancia también cuando opone el paisaje urbano y su aglutinamiento y el paisaje natural con sus espacios abiertos; la modernidad y el tiempo pretérito. Sirva para ilustrar el título Restos de Porvenir donde aborda la entelequia humana.

Esgrimido desde un revelador y profundo estado del ser o de conciencia, con originales títulos abundantes en detalle y versos cortos de gran poder enunciativo, donde existen los justos signos de puntuación confiriendo al texto una inabarcable fuerza expresiva y contundencia plástica que equipara lo enigmático y lo evidente, obrando un elevado prodigio de comunicación que desciende de lo más trascendente a lo más sencillo, y también a la inversa: Una magistral forma de acceder a la asertividad para ofrecernos, desvelados, tan arduos y complejos asuntos.

Las Proximidades es todo un proceso filosófico, cuántico en clave de poesía que funde conciencia y sensación de cometa, estrella fugaz que nos atraviesa la retina, nos recorre la mente y funde con ella  por cuanto de inquietante resulta el pliegue y el despliegue del tiempo y el espacio; de realidad e irrealidad.

Cuando existimos: ¿Asistimos a una ilusión, o a una realidad trascendida? Accede, pues, Concha García con su libro Las Proximidades, a los espejos que dispone el cosmos para narrarnos hechos en las páginas del tiempo.

Tuve el honor de realizar la presentación de esta obra y acompañar a su autora en la Biblioteca Viva del al-Andalus una tarde atemporal del mes de febrero.

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