DE NUEVO CON EL POETA JUAN ANDRÉS GARCÍA ROMÁN

POR ENCARNACIÓN SÁNCHEZ ARENAS

         Juan Andrés García Román (Granada, 1979) es un poeta, traductor y crítico literario español. Es profesor en la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR).

         Entre sus poemarios tenemos Querido jinete azul, no volveré a escribir cartas tan tristes (2002), Perdida Latitud (2004), Soledad que da al mar (2004), Las canciones de Lázaro (2005), Launa (2006), El fósforo astillado (2008), La adoración (2011), Fruta para el pajarillo de la superstición (2016), Neorromanticismo (2023).

         Para el autor, como señala en la Cátedra Miguel Delibes, la labor de la poesía se sitúa en la raíz del lenguaje, es, a fin de cuentas, una reactualización de sus personas y sus ámbitos: la poesía es un acto de epifanía lingüística, es la utopía de una lengua verdadera. Todo ello, no porque sí, sino porque el poeta está en una sociedad, está comprometido con ella. Ahora bien, compromiso para aportar a la sociedad una brújula y una alternativa, como diría Ernst Bloch en «El principio esperanza»: la poesía, creo que muy en particular  pero el arte en general, deben al hombre una explicación de su mundo, una orientación sobre dónde se encuentra y, por supuesto, la creación de un mundo alternativo al que le ha tocado vivir.

         Con  El fósforo astillado , como apunta Erika Martínez en Adarve, nº 5 (2010), no maneja zonas reconocibles de la realidad. Es más bien una versión paródica en cuyo mundo paralelo se lee un cuadro como si fuera un paisaje y un paisaje como si fuera un cuadro. Persiste, sin embargo, la voluntad de liberar a las cosas de su doble, de devolverles la esencia que perdieron tras ser representadas. Siendo las contradicciones de la sublimación un tema central del libro, no es extraño que haya además una explicitación constante del recurso onírico, una vinculación de la visión poética con el sueño diurno, esa ficción análoga. Su constatación: el fracaso de la utopía del lenguaje. Se puede decir que El fósforo es un poemario que se niega a sí mismo, autofagocitándose hasta llegar al no-poemario. Y cito los siguientes versos de este libro /¿hacia dónde? / La isla, la isla— repites./ Entonces, regresa a los naufragios, pues son sombra de dioses./ Imposible/ hijo,/ regresa a los naufragios./.

         Con su libro Neorromanticismo , su paisaje lo componen motivos musicales, lo pueblan personajes atónitos, circenses y delicados, entre el pesar y la sonrisa, lo impactan cuerpos celestes, irremediablemente suyos. La palabra original acude a los labios del lector sin necesidad de que la pronunciemos en esa voz alta que estudia con demasiada herramienta, como aparece en https://ultramarinoseditorial.com/producto/juan-andres-garcia-roman-neorromanticismo/ : Podríamos decir que Juan Andrés es un adelantado a algunas de las técnicas más extendidas hoy por las llanuras de la poesía hispanohablante; maneja y controla los espacios del verso corto, punzante, así como los engranajes de imágenes espectaculares.

(PUBLICADO EN EL DIARIO JAÉN)

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