CON LA POETISA FRANCISCA AGUIRRE

Por Encarnación Sánchez Arenas

Francisca Aguirre Benito (Alicante, 27 de octubre de 1930-Madrid, 13 de abril de 2019), también conocida como Paca Aguirre, fue una escritora española, nombrada Hija Predilecta de Alicante en 2012 y Premio Nacional de las Letras Españolas en 2018. 

Entre sus poemarios tenemos Ítaca (1972), Los trescientos escalones (1977),  La otra música (1978), Ensayo General (1996), Pavana del desasosiego (1999), Ensayo General. Poesía completa 1966-2000 (2000), Memoria arrodillada. Antología (2002), La herida absurda (2006), Nanas para dormir desperdicios (2008), Historia de una anatomía (2010), Los maestros cantores (2011), ​Conversaciones con mi animal de compañía (2012), Ensayo general. Poesía reunida 1966-2017 (2018), Prenda de abrigo. Antología poética (2019).

 Si aceptamos la etiqueta “Grupo Poético del 50”, sí se puede afirmar que Aguirre presenta rasgos literarios de los poetas que se suelen considerar componentes del 50. Por otro lado, se observan también características de la Generación de los Novísimos, como el uso personal de la mitología y la música.

A pesar de publicar más tarde, esta autora también formaría parte de la llamada “generación herida” o “niños de la guerra”, ya que cuenta en su obra la contienda desde el punto de vista de un niño. La obra de Francisca Aguirre sirve como fuente de un episodio fundamental en la historia española. En sus poemas y textos en prosa la autora no solo cuenta su vida, sino que relata de forma colectiva esos episodios que tanto la marcaron: la Guerra Civil y la posguerra.

Su obra no se adscribe a la crítica política, sino que más bien es una poesía ética ya que se identifica con los más desfavorecidos, y confiesa su necesidad de contar la historia del bando de los republicanos no para causar más dolor, sino precisamente para que no se repita nunca más la barbarie.

Evidentemente, al tratar sobre el conflicto bélico, el campo semántico de la

sangre y la muerte es una constante en la obra de Aguirre, no solo en Espejito, espejito (Aguirre, 1995), sino también en muchos de sus poemas, especialmente en su obra La herida absurda (Aguirre, 2006).

La poeta, consciente de la pérdida de los derechos de la mujer, denuncia en algunas de sus obras las injusticias de género. Así Aguirre participa y por ello reelabora en su primera obra, Ítaca (1972), el mito de Penélope, como medio para construir una alternativa a la imagen de la mujer ofrecida ancestralmente por las sociedades patriarcales. Asimismo, el personaje homérico femenino también sirve a la poeta para reflexionar sobre el amor, el abandono, el paso del tiempo, la monotonía y el dolor.  Es sumamente relevante que no sólo recupera a Penélope en su obra, sino que también incorpora otros personajes mitológicos que la enriquecen (Prometeo, Casandra, el minotauro, Altas, Cronos…), como indica Lorena Culebras Carnicero  en su tesis doctoral titulada La obra poética de Francisca Aguirre: historia y memoria (2017). (PUBLICADO EN DIARIO JAÉN EL 05-10-2025

Compartir:

NOTICIAS

premio de las letras andaluzas

premio Mecenas