Por ENCARNACIÓN SÁNCHEZ ARENAS

Mariano Peyrou (Buenos Aires,  1971) vive en Madrid desde 1976. Es un poeta español en lengua castellana, músico y licenciado en Antropología Social. Ha vivido en la Residencia de Estudiantes  con una beca de creación artística.

Entre sus libros poéticos están   La voluntad de equilibrio (2000),  A veces transparente (2004), De las cosas que caen (2004), La unidad del dos (2004),  La sal. (2005), Estudio de lo visible (2007), Temperatura voz (2010),  Niños enamorados (2015), y El año del cangrejo (2017).

Temperatura voz es un libro muy particular dentro de la trayectoria de este poeta. Según algunos críticos, se escribió a partir de una idea de poesía relacionada con la música dodecafónica y con un modelo combinatorio. Gracias al estudio de algunas grabaciones, con la lectura en voz alta del mismo autor realizadas para el proyecto Phonodia, el ensayo reflexiona sobre la voz física, en la phoné, materia pre-verbal del lenguaje, considerándola la matriz sonora que está en la base de la particular escritura de Peyrou, según indica Alessandro Mistrorigo en Nueva Revista del Pacífico 2019, Nº 70.

En Niños enamorados escribe un libro  ontológico y metafísico, una indagación lírica de carácter filosófico. Formalmente, el libro se presenta como un conjunto de catorce poemas predominantemente largos que conforman un poemario acertadamente breve. A pesar de que el texto avance mediante versos libres y blancos, los endecasílabos y heptasílabos se entremezclan constantemente creando en muchas ocasiones lo que dimos en llamar «encabalgamientos de complementación métrica». Como indica Idoia Arbillaga en Paraíso: revista de poesía , nº 12, 2016, pp. 160-161: “Es éste un libro con un gran poso filosófico, lo que permanece y lo que fluye, la presencia y la ausencia del ser”: Nada que ver con las excavaciones/submarinas ni con el falso mito/de los bombones envenenados, pero/ahora es así, pongo la radio/y oigo lo que habría querido decir antes ,/ las oscuras motivaciones de la hierba/ son las nuestras./.

El año del cangrejo, según Rafael Espejo, en Paraíso: revista de poesía, nº 14, 2018, pp.137-139,es un poema-relato, aunque hay grandes antecedentes modernos de esto (Poema de robot de Leopoldo Marechal o Aniara de Harry Martinson, por poner dos ejemplos capitales), la originalidad de Peyrou  reside en las reverberaciones de una mirada infantil que se apoya en la imaginación como tutora de la vida, desmontando las reglas de la realidad, superándola con el poder del niño que tiene que fabular sobre lo que no entiende, convirtiendo el mundo en leyenda. Así tenemos los siguientes versos: /El año del cangrejo nos acostumbramos a caminar de lado /para no despertar a nadie. / […] /Todas las noches me alejaba unos pasos de la casa para / sentir la respiración de los árboles y tratar de respirar/ con ellos ./ Y había una mujer que podía ser mi madre o mi hija. Se/ llamaba Inés. Era alta y vegetal y dueña de/ muchísimos espacios.

(PUBLICADO EN EL DIARIO JAÉN  EL 02-09-2021)

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