Por Encarnación Sánchez Arenas

Jon Juaristi Linacero(Bilbao, 6 de marzo de 1951) es un filólogo, ensayista, poeta, novelista y traductor español que ha escrito en euskera y en castellano. Ha sido director de la Biblioteca Nacional de España y del Instituto Cervantes.

Entre sus poemarios tenemos Diario de un poeta recién cansado (1986), Suma de varia intención (1987), Arte de marear (1988), Los paisajes domésticos (1992), Mediodía (1993), Tiempo desapacible (1996), Prosas (en verso) (2002), Viento sobre las lóbregas colinas (2008), Renta antigua (2012).

Fundamental es su relación con el poeta Gil de Biedma, y no hay duda de que muchos elementos los encontró además Juaristi en sus lecturas de poetas ingleses  y los confirmó en Cernuda. Sin embargo, Gil de Biedma debió proporcionar un modelo especialmente depurado de los mismos, de todos ellos. También está claro que hay mucho Jon Juaristi que no es Jaime Gil de Biedma, y que los poemas de ambos, a pesar de los inumerables puntos de contacto, son radicalmente inconfundibles. Hay diferencias temperamentales, especialmente esas que aproximan a Juaristi al otro poeta del 50 con quien más puntos de contacto presenta, Ángel González, ambos más tendentes a los sentimental que Biedma, y por tanto más necesitados, en frecuencia y brusquedad, de los frenos humorísticos que les llevan en ocasiones a las puertas de la antipoesía, y con una afición, difícilmente controlable muchas veces, por el chiste y los recursos derivados del juego de palabras, que se alían especialmente en Juaristi a un dominio excepcional de las formas poéticas. También es cierto que la relación con el pasado y la asunción de la propia identidad asumen formas diferentes, de algún modo más trágicas en Juaristi.  Pero de este modo el poeta vasco nos da una lección acerca del empleo de las influencias ajenas en la obra propia; él sabe, como sus compañeros de generación, que es tan experiencia lo leído como lo vivido, a veces, incluso, más. El empleo de métodos, recursos y citas literales de los poemas de Gil de Biedma es para Juaristi un medio especialmente adecuado para expresar su propio mundo, dando la medida del verdadero creador, como indica Alfredo López-Pasarín Basabe en Monográficos Sinoele, n. 17, 2018. El propio Juaristi nos narra en un poema el descubrimiento de la obra de Gil de Biedma y lo que eso supuso para su propia manera de escribir poesía. “Intento formular mi experiencia de la poesía civil” pertenece al libro Los paisajes domésticos y dice lo que sigue: Según algún amigo sevillano,/ cerró hace un siglo aquella librería/ de Sierpes, donde un día/ compré su Colección particular./ Mediaba un largo y tórrido verano /pero yo celebré la Epifanía./ Dieciocho años tenía/ y empezaba a sufrir el malestar/ de la vida incurable, a la que en vano/ descubrir un sentido perseguía./ Ya sabéis: la acedía/ de quien se cree fuera de lugar, /o demasiado tarde, o muy temprano,/ o solo, o con la inmensa mayoría. /Hoy lo definiría /como cierta tendencia a exagerar/.

PUBLICADO EN DIARIO JAÉN EL 22-03-2025

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