Por Encarnación Sánchez Arenas
Francisco Acuyo (Granada, 17 de marzo de 1960) es poeta, escritor, editor, ensayista e investigador español.
Entre sus poemarios tenemos La Transfiguración de la Lira (1984), No la flor para la guerra (1987),Ancile, Aguaclara(1991),Cuadernos del ángelus (1992), Vegetal contra mosaico (1994), No la flor para la guerra (1997),Los Principios del Tigre (1997), Mal de lujo (1998), Pan y leche para niños (2000), El Hemisferio Infinito(2003), Centinelas del sueño (2008), Los principios del tigre(2012),Haikus de la Alhambra (2013),De vidrio y cascabeles (2017),Mal de lujo (2018), El haiku sobre el agua (2021), La ciudad constelada (2022),Las suites del último ilusionista (2023).
El mundo poético reflejo en la praxis y en la teoría (poética) de Francisco Acuyo mantiene un insólito y profundo influjo de las ciencias matemáticas y naturales (con la física y astrofísica a la cabeza). No será extraño encontrar incluso referencias expresas a personajes de la filosofía y de la ciencia: véase, por ejemplo, Los principios del tigre (1997), donde se establecen epígrafes y dedicatorias a científicos y filósofos de la ciencia. También puede llevar sorprendentemente al ámbito poemático la misma praxis científica cuando dedica poemas íntegros a la experiencia, como es la observación astronómica: así, en el poemario Centinelas del sueño (2008) desfilan poemas basados de forma exclusiva en esas observaciones estelares, llevando a término descripciones detalladas de cuerpos celestes en un tono lírico altamente sugestivo y embelesador capaz de alcanzar cotas auténticamente hipnóticas para el lector interesado.
Referimos su interés por la cultura, el arte, la literatura, la poesía y la filosofía oriental, sobre todo la china y japonesa.
Remite a un espacio donde el poeta tiende a encerrarse en un mundo de arte puro y de formas sin contenido, si por contenido entendemos la realidad más convencional, creando una verdad que brota de la perfección estilística que persigue, como indica José Antonio Sabio Pinilla en
Hikma 9 (2009), 209-231.
Y cito uno de sus poemas de NO LA FLOR PARA LA GUERRA (1987, 2ª edición aumentada 1997) ROMANCE DEL AVELLANO: LAS hojas vierten destellos /y pájaros enlazados /que mueven entre las rosas /el aire tibio y los ramos./ Del árbol nudos deshecha /la fuente del avellano, /y en senda de ruiseñores /distiende el cáliz extraño: /Ya conmueve los zarzales /de cristales y despacio, /transfigura con el agua /en espinas su descanso. /Triste de risas celestes /–murmura pálido un nardo– /el agua flores deshace /entre los senos de mármol. /Aquellos dedos de plata /un lirio casi han tomado, /por sus hojas cristalino /y sus pétalos sonámbulo. /Rosa blanca es blanca rosa /en el agua: /Yo te guardo/ en la mano, y la corola/ guarda, tuya, mi otra mano. / Traigo luces tibiamente, /y un deseo limpio traigo. /Mostraba con brisa tenue/ la luz nocturna su claustro/. Despiértenme mariposas. /Palomas sueltas el ramo. /.
(PUBLICADO EN EL DIARIO JAÉN)









