Rosa Romojaro publica Homenajes, Imágenes. Y márgenes
FRANCISCO MORALES LOMAS
En un congreso internacional celebrado en septiembre 2024 en la universidad de Bérgamo, y sobre el que se ha publicado el libro “Nuevos paradigmas poéticos transmediales en el ámbito panhispánico”, coordinado por Antonella Cancellier, Marina Bianchi y M. Carmen Domínguez Gutiérrez, tenía oportunidad de escribir un capítulo de libro titulado “Spreadability y convergencia cultural en la lírica española de la transmedialidad”, partiendo del texto de Henry Jenkins sobre “Transmedia Storytelling”.
La poesía de la premiada y reconocida catedrática Rosa Romojaro, “Homenajes, Imágenes. Y márgenes”, está plenamente inserta en la concepción de transmedialidad de la que hablábamos cuando la ilustre escritora dialoga con otras obras, con imágenes, fotografías, iconografías y con la música popular, al mismo tiempo que construye y profundiza en su propio mundo personal, siempre enternecedor y sentimental, en el que el cultivo de la palabra y su proyección simbólica y/o mitográfica están muy presentes. La écfrasis del título nos introduce, en consecuencia, en un mundo presidido por la otredad y la alteridad. Se pregunta Rosa Romojaro en el prólogo: “¿Cómo no corresponder a la invitación de artistas cercanos y admirados y no entregarme por completo a la belleza o a la originalidad de sus obras?” Y así llegamos a toda una colección de poemas en el apartado “Imágenes”, dedicados a comentar pinturas de María Terea Martín-Vivaldi, Nuria Murillo y Mercedes Higuero, José María Larrondo, Carlos Pérez Siquier, Fernando de la Rosa… que nos permiten adentrarnos en una hipotiposis de lo observado. Los cuadros toman una nueva vida en sus palabras. Se hacen suyos y establece un diálogo con ellos adentrándose a través de la conformación simbólica de sus mundos con un penetrante lenguaje metafórico en el que trata de indagar aliando palabra e imagen, llevando a cabo una profunda reflexión interna que amplia el horizonte plástico presentado. Así dirá: “Es el centro del mundo, el corazón/ del mar en medio de la tierra./ Aquí está su latir. Un corazón abierto/ en esta hora que balbucea líquida”. Una obra que se adentra en la influencia de lo pintado sobre lo escrito y viceversa, como recuerda en el Prólogo, con el deseo de aunar artes, creando la cultura del hipertexto y adentrándose en la écfrasis comunicativa que permite lo dialógico vivificador mostrando la capacidad para aunar lecturas, referencias plásticas, multiplicidad de sentido y un horizonte que nos recuerda cierto culturalismo. Pero frente a aquel, en esa conjunción transmedial, el yo no desaparece en absoluto, su obsesiones están ahí, su deseo, su profunda reflexión vital tan presente en la primera parte, en los poemas de “Homenajes”, dedicados a José Antonio Muñoz Rojas, María Victoria Atencia, Antonio Parra, San Juan de la Cruz, a su hermana fallecida: “Oh hermana mía,/ tras el cristal dormida,/ guardada en la madera/ que brillaba a la luz,/ más tarde tras la losa,/ bajo el eco acunada de otro mar”. Poemas de gran ternura que se adentran en la construcción sentimental de los afectos, en la memoria… para conformar una lírica vital, profundamente entrañable, como en el poema “De su Rosa en su corazón”, dedicado a Muñoz Rojas: “Mira esto, mira:/ tus ojos, tus oídos, tu perfume/ suspendido en el aire,/ como el de aquella Rosa. Aquí guardado./ Y aquí,/ como un temblor latiendo/ en el centro también de nuestras vidas”. Una lírica profundamente humana para conmemorar fragmentos de la memoria: una tarde junto a María Victoria Atencia, el libro de Muñoz Rojas con sus cantos a Rosa o las “Vías de encuentro”, donde se homenajea a San Juan de la Cruz a través de la vías místicas, con un lenguaje que resuena al poeta de Fontiveros: “A tu puerta, mi amado,/ espero a que me abras y me acojas/ nuevamente a tu lado,/ que yo pueda sentirte, y en las rojas/ tardes cuando las hojas/ ardan en el ocaso,/ que en mis ojos tu luz me alumbre el paso”.
En el último apartado, “En los márgenes del poema”, la poesía neopopularista de cancionero -tan vigente en la poesía española y en los estudios de Demófilo, el padre de los Machado, en sus hijos y en toda la primera etapa de los escritores del 27- surge con letras y música creadas por Rosa Romojaro, donde amigos músicos le ayudaron a transcribir en pentagramas las melodías salidas de su voz como “La taquillera”, “La canción que se fue”, “En la madrugá” donde dice: “En la madrugá,/ cantan ruiseñores con fina toná,/ y yo los escucho,/ y esperando el alba me acunan sus trinos/ en la madrugá”. Las sonoridades, los paralelismos, la simbología al uso, la mezcla de ritmos consonánticos y asonantados, el juego verbal… se apodera de una lírica profundamente rítmica y musical donde sensaciones como el paso del tiempo, la sensualidad, o incluso su propia gata en un juego de corte dadaísta crean una lírica intensamente conmovedora, tanto como en las magníficas “Baladas de las dos hermanas” donde la rememoración de Lorca nos viene raudamente: “Niña de luz y de luna,/ niña de sombra y de sol,/ sus ojos me dicen sí,/ su boca me dice no”. Un libro-álbum rico, generoso, de enorme caudal conceptual, con múltiples registros, diverso, cromático, armonioso y vital.









